Te saludan dizque con cariño. Pero en realidad te detestan. Te echan miradas que matan, llenas de odio. Tenemos el derecho de no caerle bien a todo el mundo. Pero la cosa es diferente cuando se trata de envidia y de odio. Se nota a la clara. 

No soportan que estés enfocado, que no pierdes el tiempo con chismes absurdos que no aportan. Que estás en lo tuyo y que te superas con ganas de comerte el mundo.

Miradas que matan. Te pasan por el lado sin pedir permiso. No soportan que no caes en sus juegos estúpidos, en la tentación de perder el tiempo.

Solo queda seguir adelante, entiendiendo que siempre encontrarás personas así en el camino. ¿Perdedores? 

Miradas que matan, que dicen mucho. Que vienen cargadas con deseos, de que desaparezcas.