Me he dado cuenta que cuando más hago, más me critican. 

Me imagino que por eso, muchas personas dicen que para ser exitoso, se necesita tener enemigos. Que el que siempre va “a la segura” y se conforma está bien con todos.

El hacer algo diferente, el dar más, el aportar cosas que se salen de lo habitual te puede dar grandes satisfacciones. Pero también te regala enemigos. 

Te critican porque haces, porque resuelves, porque buscas soluciones, porque actúas, porque sientes la pasión y porque quieres de corazón que todo salga bien.

“¿Con qué tipo de personas han trabajado esta gente?,” -me he preguntado tantas veces. No entiendo cómo muchos no entienden, que existimos personas que queremos hacer las cosas bien. Que queremos marcar la diferencia.

¿Será que no han sentido la misma pasión? ¿Será que no tienen el valor o el corazón de entender algo nuevo? ¿Será que se conforman con poco? 

A veces no entendemos ciertos compartamientos; pero luego, analizamos bien y todo se resume en una palabra: envidia.