Por: Carlos Maxwell

Cuando acaba el circo mediático y cada quien vuelve a su casa, se calman las aguas.

Las familias de los protagonistas apoyan al que está de su lado. “Qué estúpido,” dirán algunos. “¡Qué abusador!,” dirán del otro lado. “Quizás debí haberlo manejado de otra manera,” piensa uno. Pero luego recuerda el irrespeto y se le pasa. El otro sigue creyendo que “se robó el show” y que lo que hizo estuvo bien.

Pero ese que sigue creyendo que lo que tenía en agenda estuvo bien, está equivocado. Muy equivocado. Se rebajó y le perdí el respeto como muchos otros.

Cada quien a su casa después de la tormenta. Uno que tiene la razón y el otro, en su burbúja de víctima, creyendo que la tiene. Pero sigue errado.

Twitter: @CarlosMaxwell