Por: Carlos Maxwell

Rosario se tiró sobre el andén y devoró con ganas y furia aquel cigarrillo.

Una vez más el amor la decepcionó. Otro hombre le quedó mal y esta vez con una infidelidad que la devastó. Ella se entrega por completo, se preocupa, es buena. A veces tan buena que se aprovechan de ella.

Es abril. Pero Rosario desearía que fuera septiembre. En ese mes tiene las cosas más claras. Y es que cada septiembre viaja a Las Vegas a ver a Luis Miguel, algún Cirque Du Soleil y quizás otro show que se cuele por ahí. Una vez hasta una pelea de boxeo presenció y le gustó.

Rosario puede ir a Las Vegas sola o acompañada. No le importa. De cualquier manera se la pasa bien. Pero es abril y su mente está nublada. Otra canción de Alejandro Sanz la hace pensar en ese amor más reciente. Tanto que se entregó, tanto que amó, tanto que se preocupó, tanto que tomaba en cuenta cada detalle pensando en el futuro. Todo eso se fue a la basura.

Rosario sabe que su ex es que se lo pierde. Pero le duele porque ella ama con todo su corazón y hasta el infinito.

Es abril. Aunque parezca desamparada en el andén justo al frente del supermercado, ella no lo es.

Lo que está es devastada y deseando que fuera septiembre. En cada inhalación de humo innecesario, se entretiene, mientras su tristeza sigue intacta. Y sigue siendo abril.