Por: Carlos Maxwell

Celestino se contuvo de lo que realmente quería decir. Él envidia a Gustavo aunque quizás no se de cuenta. Pero todos sus pensamientos y acciones así lo demuestran.
 
Gustavo es más joven que él. A pesar de eso tiene una mejor posición en la empresa a dónde laboran y gana más  dinero. 
 
Su odio es infernal, pero trata de ser diplomático. O quizás ni se de cuenta de la magnitud. Su idiotez no le permite darse cuenta de ello.
 
Gustavo es bien listo y se la lleva. Pero no deja que ese le llegue a su mente. “Pobre diablo,” -piensa de Celestino, mientras se convierte en una especie de sándalo perfumando al hacha que lo corta. 
 
Ambos pueden convivir a pesar de todo. A pesar de la envidia de Celestino y la impaciencia de Gustavo por la mediocridad laboral de su verdugo. 
 
Celestino y Gustavo se odian a muerte. Pero nadie lo sabe.