Por: Carlos Maxwell

Los miembros de la Asociación de Escritores del Béisbol de América (BBWAA, por sus siglas en inglés) que votan para seleccionar a quienes entrarán al Salón de la Fama de Cooperstown no escogieron a jugador alguno para entrar al tan apreciado lugar.

El estigma de los esteroides hizo que la mayoría se uniera dizque para “mostrar algo.” Me parece poco profesional creerse “semidioses” y tomar una decisión de esta magnitud.

Considero que Barry Bonds, Roger Clemens y Sammy Sosa sí deben ser exaltados. Hayan tomado o no esteroides. Si vemos la lista de jugadores del ex senador George J. Mitchell tras la investigación en la cual señala a peloteros que supuestamente ingirieron sustancias prohibidas; encontramos que la mayoría de ellos no rindieron a un máximo nivel.

O sea, usted tiene que ser bueno. Tomar esteroides no te hará tener más contacto con la pelota, no te hará tirar “strikes,” ni te dará mejor vista para saber si una pelota es buena o mala.

Quiero dejar claro que no estoy de acuerdo con el uso de esteroides ni busco promover su uso. Lo que me molesta es que ciertos escritores se quieran aprovechar de la oportunidad que tienen dizque para “dejar un punto claro.”

Ya en las mayores se están tomando las medidas de lugar para castigar a quienes traten de usar sustancias que ahora son ilegales.

Creo también que Craig Biggio y Mike Piazza debieron entrar al Salón de la Fama en su primer año de elegibilidad. Como lo han debido hacer con anterioridad Rafael Palmeiro y Mark McGwire. Los números de todos ellos están ahí.

Nos guste o no la era de los esteroides fue una realidad que pasó y hay que vivir con ello. Es hora de seguir adelante. Y es deber de los padres hablarles a sus hijos que practican algún deporte sobre este mal. Educarlos para que nunca acudan a sustancias prohibidas.

Es hora de seguir adelante y darle a ésos grandes peloteros el lugar que se merecen. Un puesto en el Salón de la Fama.