Por: Carlos Maxwell

 Dos colegas me confesaron que me dejaron de seguir en Twitter porque un día escribí en el mismo que la prensa le estaba preguntando de más al presidente Barack Obama sobre el incidente que tuvo el general David Petraeus.

Aunque esto fue un incidente de interés por tratarse del que era director de la CIA, creo que había cierto morbo por parte de los periodistas que estaban en un conferencia de prensa con el presidente Obama. En una, el mismo presidente le tuvo que decir a uno de los corresponsales de la Casa Blanca, que ya no podía seguir contestando al respecto porque sería una intervención de su parte (del periodista) en una investigación federal.

Vamos a ser sinceros. A la gente le llamaba la atención el tema por el morbo. Y a la prensa le encantaba revolver el tema porque llamaba la atención y era una “buena manera de llenar su tiempo.” Y eso es lo que me molesta de esta profesión. El amarillismo, el hecho de que muchas veces no se brindan temas con sustancias. Me molesta el circo mediático.

Me encanta esta profesión y sé que la prensa juega un papel muy importante en la sociedad. Pero no me parece que se crucen ciertas líneas en nombre de la “libertad de prensa.” Es el deber de cada medio y periodista de ser profesional y no abusar de ciertos privilegios.

Cuando Ozzie Guillén hizo sus declaraciones en la revista Time, todo se convirtió en un circo. Como un circo mediático fue el concierto de Juanes en Cuba y las protestas recientes en mi natal República Dominicana. Sobre este último tema, quiero dejar claro que considero que todo ciudadano tiene derecho a protestar. En lo que no estoy de acuerdo es que algunas personas estén “buscando cámara” para que lo que vean.

O que medios o personas de los medios digan “yo protesto” para estar en sintonía con la mayoría.

Quizás muchos consideren que es injusto de mi parte opinar sobre mi país porque ya no vivo allá. Pero siempre estoy pendiente de lo que sucede y le tengo mucho cariño al país en el que nací y me crié. Al final las protestas no duraran tanto. Ya nadie habla de ellas. ¿Por qué? Porque a la larga se trató, de un circo mediático.

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