Por: Carlos Maxwell

Cuando era niño creía que la gente vivía para siempre; que solo morían aquellos que estaban enfermos. Me creía inmortal pues nadie a mí alrededor se estaba yendo de este mundo. Un día, no recuerdo quien, me dijo que todos moríamos. Que todos algún día partiríamos. Eso me dio una sensación horrible y empecé a cuestionarme en mi cabeza que cuándo me iría.

A pesar de que supe eso, comoquiera sentía que viviría mucho tiempo. En otros momentos creo que moriré joven y está bien. Total, yo llegué por casualidad producto de la locura de dos jovencitos. Por eso creo que muchas de las cosas positivas que me han pasado han sido por casualidad. Incluso, las de seguir vivo.

Y es que he podido haber muerto en algunas ocasiones. Una vez cuando trabajaba en un concesionario de vehículos de un tío, uno de los que laboraba ahí, dizque jugando, me apuntó con la escopeta del miembro de seguridad y procedía a halar el gatillo. De inmediato llegó el seguridad y le dijo que el arma estaba cargada y se la quitó de inmediato de las manos.

En otra ocasión, al salir de la universidad tarde en la noche; me paré en otro de concesionario de venta de vehículos y me puso a ver los diferentes modelos. De repente apareció un miembro de la seguridad y me dijo que estaba a punto de disparar. “No hagas eso. No veas carros a esta hora”, -vociferó el señor.

Una vez siendo niño, andaba con mis padres y unos amigos de ellos para una playa en mi natal República Dominicana que se llama Las Terrenas. El autobús en el que andábamos se puso prácticamente de dos ruedas hacia un barranco. El amigo de ellos que manejaba el bus, pudo hacer una maniobra para ponerlo otra vez en la carretera. Pasamos tremendo susto.

He estado cerca de la muerte en diferentes situaciones. En todas he mantenido la calma. Total, si llegué por casualidad, no me sorprendería que me fuera, de la misma forma.

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