Por: Carlos Maxwell

Hay un refrán que dice: “nunca digas nunca”. Pero creo que hay “nuncas” que son nunca.

En mi caso tengo algunos ejemplos: Nunca le dedicaré un reggaeton a una dama, nunca me pondré un tatuaje, nunca he probado droga alguna y nunca lo haré.

Y hay otros “nuncas” que creo que seguirán siendo “nunca” pero quisieran que cambiaran. Confieso que tengo poca esperanza. Y es que creo que nunca podré aprender a bailar salsa. He tomado clases en dos ocasiones en mi vida y la verdad es que siento que mi cerebro no asimila el aprendizaje de ese ritmo.

Otra cosa que nunca creo que aprenderé, pero considero que he avanzado un poquito; es a armar cosas. Tengo una apatía enorme a realizar labores que tengan que ver con ensamblaje. Me aburren, me sacan de mis casillas y la verdad que en ese aspecto soy menos que un cero a la izquierda.

Y otra cosa que no sé hacer y me debería dar vergüenza decirlo: es que no sé hacer nudos de corbata aunque las uso todos los días. Cuando le pido a algún compañero de trabajo que los haga por mí, los dejo hecho y así mismo guardo las corbatas para futuro uso.

En los primeros casos de arriba les garantizo que el “nunca será nunca.” En cuanto a armar cosas, la salsa y los nudos de corbata, trataré de que hayan cambios. Ahí les contaré, de mis avances.

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