Por: Carlos Maxwell

Si me hubiese devuelto a buscar cualquier cosa en el apartamento, me la hubiese perdido. Si me hubiese tardado un segundo más cepillándome los dientes no hubiese tenido el honor de verla.

Si el encender el televisor mientras me ponía la ropa fuese una opción, las cosas serían diferentes. Para mal.

Pero el mundo conspiró para que te viera. No me tardé ni un segundo más.

Y solo bastó echar un vistazo por la ventana que está junto al elevador para contemplarte.

A ti misma, estrella fugaz.

PS. Al menos, me dio tiempo, de pedir un deseo.

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