Por: Carlos Maxwell

No es hábito mío levantarme temprano. Al contrario, me acuesto tarde y por consiguiente me levanto tarde. Funciono más de noche. Leo con más tranquilidad, me concentro mejor para planear o escribir algo, etc. Pero hoy no sé que pasó y me levanté a las 7 y 30 de la mañana con un ánimo inmenso de hacer ejercicios.

Y así lo hice. Me fui al gimnasio ubicado en el edificio donde vivo y luego me fui a caminar y a correr por la bahía de Brickell. iQué agradable fue levantarme a esa hora sin proponérmelo! La mañana estaba espectacular, el hecho de ver el sol tan temprano ayudó a verla así en cierta forma. También otras personas se ejercitaban; todo estaba muy lindo y placentero.

Ojalá que yo pueda tener más a menudo esa fuerza de voluntad de levantarme tan temprano. Es que el tiempo le rinde más a uno. Por ejemplo, hice pesas, caminé, corrí, desayuné, miré mi equipo de “Fantasy Baseball”, leí el periódico, me bañé, escribí este artículo y no era ni siquiera el mediodía. iExcelente! Si los seres humanos tuvieramos la capacidad de tener toda nuestra energía con tan solo dos o tres horas de sueño sería magnífico. Bueno, pero ahora no me quejaré. Somos afortunados de estar vivo.

Después de compartir esto con ustedes debo de confesar que me ha entrado un sueño terrible. Así que voy, de regreso a la cama.

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