Por: Carlos Maxwell

Estoy en una liga de “Fantasy Baseball”. Es mi segunda temporada. Somos un grupo de 12 personas cada una con su equipo. Uno de ellos es el meteorólogo John Morales.

Debo de confesar que este juego de “fantasía”, tiene mucha similitud con la vida misma.

Vamos por parte. Depende de lo que haga cada jugador en la vida real, se te va acreditando en puntos. Si un jugador conecto un sencillo es un punto, Si da un doble es dos puntos, un triple tres puntos y un jonrón cuatro. Una anotada, una impulsada, una base por bolas también te acredita un punto cada uno. Una base robada dos puntos. En el pitcheo, cada inning lanzado es un punto y medio, cada ponche es un punto, cada base por bola concedida es medio punto menos y cada carrera limpia concedida es un punto menos. Una victoria o un salvamento te acreditan diez puntos, un juego completo 5 y una blanqueada por igual.

Tenemos la opción de tener a 25 jugadores. 18 activos, 7 en la banca y un máximo de 5 lesionados. Podemos hacer 25 transacciones en todo año. O sea, de botar a un jugador y escoger otro. Los cambios de jugadores entre equipos y cuando enviamos a un jugador a la lista de lesionados no se cuenta como transacción.

Suene complicado, ¿verdad? Es igual que la vida misma. Tenemos que saber a quienes escoger, qué tomar y qué dejar, cuidar nuestras transacciones y darnos cuenta cuántos puntos en la vida ganamos o perdemos según nuestra acciones. Aunque suene exagerado, el “Fantasy Baseball” me ha ayudado mucho en mis decisiones diarias.

Y es que te hace entender de que uno a veces cree que perdió la gran oportunidad, pero luego te das cuenta no que no es así. Que alguien seleccionó a un jugador que querías, pero luego averiguas bien y aparece otro que te conviene más. Que no es el fin del mundo.

El “Fantasy Baseball” entretiene, pero también te enseña a ser un mejor administrador con tu equipo y hasta en lo cotidiano.

http://www.twitter.com/carlosmaxwell