Por : Carlos Maxwell

Recientemente el portavoz del departamento de Estado estadounidense, Philip Crowley, tuvo que renunciar a su puesto por unas supuestas “polémicas” declaraciones, en las que criticó al pentágono por las condiciones de detención en las que se encuentra el soldado Bradley Manning. Manning, es el sospechoso, de haber filtrado documentos confidenciales a la red WikiLeaks.

Y yo me pregunto, ¿y en éste país no hay libertad de expresión? La libertad de expresión hasta está protegida en la primera enmienda de la constitución. Crowley dio su punto de vista sin molestar ni hacer daño. No sería ni la primera ni la última vez que diferentes personajes o instituciones de un gobierno estén en desacuerdo. Siempre tendremos que lidiar con puntos de vista diferentes en todos los aspectos de la vida.

Crowley, hizo sus señalamientos en el Massachusetts Institute of Technology (MIT) de Boston. Un joven le preguntó sobre WikiLeaks y el hecho de que se torturara a Manning en un calabozo. Aunque Crowley trató de llevar las cosas con calma al decir que el prisionero estaba en el lugar adecuado, si manifestó que lo que hacían sus colegas en el pentágono era “ridículo, contraproducente y estúpido.” El mismo presidente Barack Obama tuvo que responder una pregunta sobre las declaraciones de Crowley. Obama debió decir que era su opinión y que la respetaba porque este es un país donde se respeta la libertad de expresión. Pero fue todo lo contrario. Muchos creyeron que el presidente fue puesto en una situación incómoda con la pregunta. No creo que era una pregunta incómoda.

En conclusión creo que Crowley no debió renunciar. Se han dicho y se han hecho cosas peores a lo largo de la historia y no ha pasado nada. Crowler debió quedarse en su puesto; no solo porque estaba capacitado, sino también para darle solidez a lo que es la libertad de expresión.

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Philip Crowley