Por: Carlos Maxwell

Una mañana de Noviembre del 2010 me enteré de la muerte de don Freddy Beras-Goico. Creo que fue de la manera más pendeja: por Facebook. Daisy Ballmajó, con quien trabajé en dominicana junto a don Freddy y con quien trabajo ahora en Telemundo, me daba la noticia.

Me sentí muy triste. También apenado porque no pude ir a su funeral. En ésos días iban a salir dos reportajes míos de trabajos que casualemente había hecho en República Dominicana.
Pero, ¿saben qué? Me siento como un estúpido. Creo que debí desafiar mi trabajo, desafiar mi responsabilidad y asistir junto a millones de dominicanos a darle un último adiós.

Aunque me comuniqué con su esposa Pilar y sus hijos Giancarlo y Freddyn por correo electrónico, creo que debí ser irresponsable con lo mío y estar ahí. Debí estar ahí y darles un fuerte abrazo. Y ver a don Freddy una vez más y decirle “gracias” por la oportunidad de haber trabajado junto a él y por enseñarme tanto con su sencillez y humildad a pesar de su gran popularidad y de ser la figura más importante de la televisión.

El hecho de poder asistir estaba fuera de mis manos por las responsabilidades. Pero comoquiera soy un estúpido. Debí estar ahí, con mis demás paisanos.

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