Por: Carlos Maxwell

Ser juez y parte en esta vida es darse cuenta de muchas cosas. Es ser testigo de lo increíble y lo inexplicable. Ser testigo, es ver como algunas personas pierden la oportunidad de su vida por alguna terquedad. Es ver injusticias.

Ser testigo es convencerse que hablar con un representante de servicio al cliente en “Ticketmaster”, es más difícil que volar parapente en el espacio. Es darme cuenta que mi número de teléfono celular se ha prostituido.

Ser testigo es quererse escapar, es llegar a la conclusión que vale mucho más la pena ignorar los comentarios dañinos y los seres que solo promueven lo negativo, que hacerles algún tipo de caso. Ser testigo, es ver colecciones de ex parejas en “Facebook”.  Ser testigo es ponerse una mano en la frente con voz de sorpresa al ver a mujeres preciosas e inteligentes con hombres que no merecen la pena.

Ser testigo es entrar a alguna cuenta de “Twitter” y encontrarse a diez mil “seguidores”, y solo conocer cien. Aunque ese es el punto. Ser testigo es desear esconderse en el punto más lejano de lo conocido y descansar y reflexionar.

Ser testigo es a veces, querer regresar a la rutina.

Ser testigo, es abrir los ojos y percatar de que en ocasiones no creemos en alguien, pero es imposible alejarnos.

Ser testigo, nos lleva a desahogarnos y a escribir basura, como lo hago yo.

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