Bill Clinton

 Por: Carlos Maxwell

Solo hay que estar vivo para algún día morir. Sabemos de grandes personajes del pasado gracias a los libros, películas, documentales, clases, etc. Pero no es lo mismo poder ser testigos de lo que hagan o digan seres especiales, que enterarnos por terceros.

Por ejemplo. Figuras políticas y que le siguen haciendo aportes a la humanidad a pesar de no tener un cargo público como Bill Clinton y Nelson Mandela nunca deberían de morir. Se deberían quedar vivos, ayudando, enseñando, siendo intermediarios para resolver problemas mundiales. Sérgio Vieira de Mello, quien en sus 34 años en la ONU hizo tantos aportes,  nunca debió morir.

Sergio Vieira de Mello
Cantautores como Ricardo Arjona, Alejandro Sanz, Joaquín Sabina y Juan Luis Guerra nunca deberían de morir. Frank Sinatra nunca debió irse. Ni Stan Getz tampoco.

Escritores como Robin Sharma, Paulo Coelho, Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa nunca deberían de morir. Neruda, Borges y Octavio Paz debieron quedarse aquí en la tierra.

Actores como Ricardo Darín, Harrison Ford y Jack Nicholson nunca deberían de morir. Por supuesto que mi favorita, la hermosa Scarlett Johansson tampoco. Marlon Brando y Gary Cooper nunca debieron marcharse. Tampoco María Félix ni Audrey Hepburn. Woody Allen nunca debería de morir.

Scarlett Johansson

En los deportes Michael Jordan, Sammy Sosa, Leo Messi, Pelé, Albert Pujols, Marcos Díaz, Cal Ripken junior y Steve Nash nunca deberían de morir. Ni Babe Ruth ni Roberto Clemente debieron irse.

Pero así es la vida. Pasajera. Unos van y luego otros vendrán. Nadie es imprescindible.  Pero no estaría mal, que figuras como las antes mencionadas; se quedaran para siempre.

Michael Jordan