Por: Carlos Maxwell

El semáforo está verde, pero los choferes disminuyen la velocidad o se detienen. Estás esperando en una esquina para doblar. Esperas a que el vehículo que tiene preferencia pase. Resulta que dobla, pero no sabías que haría esa maniobra pues no puso la luz direccional. Sin embargo, tú si pones la direccional para cambiar de carril. Pero el que viene más atrás acelera para que no pases.

Estás en la calle y todos los carros o van muy debajo del límite de velocidad, o muy por encima. Nunca a una velocidad prudente. Llegas a un semáforo y está verde, pero el siguiente en la próxima cuadra está rojo y así sucesivamente. Entonces se arma un tapón. No hay sincronización.

El vehículo enfrente de ti va despacio, muy despacio; entonces cambias de carril y ese chofer que antes estaba enfrente acelera. El “ceda el paso” no existe y todos se convierten en curiosos al ver un accidente que en realidad no afecta el tránsito y la autopista se convierte en una especie de estacionamiento; sin razón. Incluso, solo con el hecho de que haya un carro detenido pasa lo mismo.

Bienvenidos a las calles de Miami.

Posdata. No me malinterpreten. Me encanta Miami. Pero todos debemos de poner nuestro granito de arena para hacer que las calles de esta maravillosa ciudad sean más seguras. Dejémonos de vaina, manejemos mejor.