Por: Carlos Maxwell

Volver al lugar donde crecí significa recordar. Es caminar por el barrio y verme invadido por los buenos recuerdos. Es encontrarme con edificios que sustituyen a las casas que antes descansaban en el lugar. Es ver viejos amigos y familiares. Unos siguen allí otros ya no están. Hay nuevos miembros de la familia, y hay otros que ya se marcharon; pues la vida tiene fecha de expiración.

Volver al lugar donde nací y crecí es un poquito de todo. Es ver más de lo mismo pero irónicamente muchas cosas nuevas. Volver allá significa ser una visita; con ganas de sentirme como uno más que reside en el lugar.

Volver al lugar donde nací y crecí me da deseos de quedarme, de regresar, de echar el tiempo atrás. Pero a la vez de dejar las cosas como están; pues vivir y andar es aprender y madurar.

Volver significa apreciar muchas cosas que antes no experimentaba. Pues el que reside allá casi no visita los lugares que queremos ir los que ya no vivimos allá. Y precisamente los que visitamos vamos a los lugares que no íbamos ni apreciábamos cuando llamábamos a la República nuestro hogar.

Volver a ese lugar es querer quedarme, y en otros aspectos también marcharme; pues la costumbre es contagiosa y ya se quiere regresar a la rutina. Volver al lugar donde nací y crecí es recordar, valorar, apreciar, reír.

Volver, es el deseo de regresar más a menudo. Es ver cosas nuevas que nos enorgullecen, pero también la impotencia de no poder cambiar otras.

Volver es nostalgia, volver es vivir.