Por: Carlos Maxwell

–   Cuando algún equipo deportivo se corona campeón en cualquier disciplina, todos los miembros del mismo y los fanáticos celebran en grande. Sienten una gran alegría por haber obtenido el título más preciado y después de mucho sacrificio. Esa algarabía dura horas, quizás días y hasta meses. El título de campeón queda para siempre, pero el sentimiento de alegría descomunal desaparece. Luego, la próxima temporada tienen que comenzar de “cero”. O sea, que esa algarabía fue de alquiler. Llegó y desapareció.

 –  En el amor pasa lo mismo. Nos empieza a gustar una persona, nos sentimos bien a su lado, nos enamoramos, pero luego; si no funciona, terminamos. Aunque sufrimos al principio, todo lo negativo pasa y ya no sentimos ese amor por esa persona. O sea, era un enamoramiento de alquiler.

–  Y la vida es lo mismo. Siempre andamos preocupados por el qué dirán y por cosas que no tienen valor.  A veces creemos que somos más por lo material que tenemos. Que si el carro más lindo, que si el pantalón es de marca, etc. Tenemos que darnos cuenta que las cajas de muertos no tienen bolsillos ni espacio para equipaje. Que pasamos por la vida y tenemos fecha de expiración. Disfrutemos, hagamos bien al prójimo, seamos humildes, no nos preocupemos por estupideces. Seamos conscientes de que esta, es como quien dice, una vida de alquiler.

Posdata. ¿Qué somos? ¿Hacia dónde vamos? ¿Seremos un experimento? Quién sabe.