Por: Carlos Maxwell

Por este medio no quiero propiciar la violencia. De ninguna manera. No soy un tipo violento y soy de los que cree que hablando todo se puede resolver. Ahora, cuando llega el momento de manejar donde la gente hace “barbaridades” creo que deberíamos andar con celulares (teléfonos móviles) viejos para lanzar. Si, así mismo.

–          Si pones la direccional de tu carro para cambiar de carril y el de atrás acelera para que no pases, le lanzas uno de los celulares viejos. No es que se lo pegues a la persona, si no que se lo pegues al auto que maneja como una medida de desahogo.

–          Si vas manejando tranquilamente, y viene un “loco” que se pone en tu mismo carril, se pega a tu carro y te rebasa a último momento; también se merece un “celularazo” (palabra inventada por mí en este momento).

–          Vas a doblar en una intersección, y le otro osado chofer, que se encuentra muy lejos, acelera para que no pases, también le tiras uno de los teléfonos móviles viejos.

–          Si alguien se pega detrás de tu vehículo como una medida de meterte presión, ya saben lo que va.

–          Si otro chofer va muy lento, extremadamente lento, ya sea para molestar o para llamar la atención, le aventamos uno de los aparatos viejos. Igual a uno que vaya muy por encima del límite de velocidad poniendo en peligro la vida de los demás.

No es cuestión de lastimar a alguien. Es cuestión de desahogarnos. Es cuestión, de aspirar nuestra rabia, apuntar bien nuestro objetivo y lanzar nuestra ira mediante un celular viejo.

Posdata. Esto es ficción. No hagan eso. Esto es solo una forma de desahogo menos violenta de las cosas que me han pasado en las calles de Miami y Santo Domingo.