Por: Carlos Maxwell

Puede resultar irónico que un presentador de deportes haga críticas a ciertas disciplinas deportivas argumentando que son salvajes. Pero es que esto es algo que no puedo callar.

–  Por un lado hablemos de football americano. Ese es el deporte rey de los Estados Unidos. Millones de personas se pegan a sus televisores cada semana de la temporada, a ver como el quarterback de su equipo se come parte de la grama a base de empujones y del peso de los contrarios que se le tiran encima como si fuera un colchón de agua. Es que parece que este deporte lo inventaron dos niños de siete años de edad. Uno le dijo al otro: “Vamos a jugar, el que tenga la pelota debe ser tirado salvajemente al suelo”, -y parece que si así fue.

Muchos jugadores han sufrido las consecuencias de estos golpes. Incluso, el congreso de Estados Unidos se ha querido involucrar tratando de crear leyes que ayuden a los ex jugadores que han sufrido alguna lesión severa. Citando un caso reciente, tenemos el del mariscal de campo sustituto de los Dolphins Pat White, quien tuvo que ser llevado al hospital al chocar “casco con casco” con un contrario y se lastimó la cabeza. Pero hay muchos ejemplos más.

 –  Las artes marciales mixtas. En esa disciplina se combinan las artes marciales con los puños, patadas, agarres, etc. Aunque es el deporte de mayor crecimiento en el mundo, me da mucha pena ver a peleadores sangrando y “dándose golpe” de una manera descomunal. ¿Por qué? ¿Por qué eso?

 –  Boxeo.  No puedo negar que disfruto ver un gran combate. Pero en el fondo también tengo que admitir que es un deporte salvaje. Sus consecuencias pueden ser mortales. No solo físicamente, sino también sicológicamente. Dos hombres golpeándose a los puños, ¿qué tal?

 Como dije, es irónico para mí escribir de esto. Pues tengo que reportar noticias de alguna de esas disciplinas casi todos los días. Y no niego que veo alguno que otro partido de football americano y peleas de boxeo. Ahora, todavía no logro entender el fin, de las artes marciales mixtas. Y que me disculpen mis amigos peleares. Ellos saben que yo los aprecio. Pero ese deporte, está muy fuerte.