Por: Carlos Maxwell

Hay personas que solo viven para molestar. Vas manejando por una autopista de seis carriles de los cuales cinco están vacíos, y viene un osado chofer quien decide ponerse justo detrás de ti en una actitud de desesperación. Los que hacen eso viven para molestar.

Los que precisamente manejando te rebasan justo al momento en el que están más cerca de tu auto. Los que cuando les das el paso empiezan a caminar más despacio. Y los que en el estacionamiento de un pequeño centro comercial caminan rápido para pasar primero que tu carro. Y lo hacen con más ganas cuando andan con niños. iSeñores, a veces uno no ve que usted va a salir de la nada con un “muchacho” al hombro o en coche! Todos esos viven para molestar.

Los que cuando vas a entrar a un pasillo del supermercado, dizque también se antojan de algún producto que justamente está en el lugar en el que estás parado, pero si no estuvieras ahí no se antojaran; esos también viven para molestar.

Puedes estar leyendo en una librería sentado al lado del área de “caza de hormigas”, por poner un ejemplo irónico, y de seguro que a más de uno le molestará verte en paz y querrá pasar por encima de ti dizque porque “está interesado” en esa sección. Esos también viven para molestar.

Hay gente que canta, hay que gente que ríe, hay envidiosos, hay locos mansos, buenos amigos, enemigos que fingen ser amigos, hay chismosos, hay ladrones, hay hipócritas, hay personas de buen corazón, etc. Y hay gente que solo se dedica a molestar. Con “J” grande.