Por: Carlos Maxwell

Puedes mudarte a la casa más sucia, la que no te dé paz, pero en las noches de frío anhelarás estar en el rincón más oscuro de esa casa, porque todo, es cuestión de acostumbrarse.

Puedes estar con una pareja a la que dejaste de amar, o quizás, sin darte cuenta nunca amaste, pero tienes miedo de dejarla, porque todo, es cuestión de acostumbrarse.

Puedes ser fanático del equipo de beisbol o futbol más malo del planeta, y te resultará extraño verlo ganar, porque todo, es cuestión de acostumbrarse.

Nos acostumbramos a ver a un determinado Presidente en alguna cumbre importante, y cuando llega al poder un nuevo inquilino, nos encontramos rara su presencia. Porque todo, es cuestión de acostumbrarse. Pero a ese nuevo, también nos acostumbraremos.

Muchas personas confunden la costumbre con hábitos, sin darse cuenta que están enfermas o borrachas de costumbre. Costumbre, sí, la costumbre, a la que considero una de las enfermedades más dañinas para el ser humano.

Al final, para bien o para mal, todo, es cuestión de acostumbrarse. Pero creo, que más, para mal.