Por: Carlos Maxwell

“Hacer leña del árbol caído”. Esa expresión la vengo escuchando desde hace muchos años. La misma hace referencia a cómo muchas veces pisoteamos a los que han fracasado en algún aspecto de su vida.

No tenemos que ir muy lejos para darnos cuenta. Podemos ver el ejemplo de amigos o familiares quienes estuvieron en una posición privilegiada, y al fracasar y ya no tener cierto status económico o social, son tratados de una manera diferente. También pasa a la inversa. Personas que se tratan como si fueran cualquier cosa, y luego, el panorama cambia cuando obtienen cierta posición o éxito profesional acompañado de “billete”.

El dueño de la empresa para la cual yo trabajé por última vez en mi natal República Dominicana, fue apresado injustamente gracias a la decisión estúpida de un ex presidente. “Todo el mundo” quería estar al lado del dueño de la compañía y anunciaban muy orgullosos cuando se iban a juntar con él. Daba gusto trabajar en las empresas que él dirigía, algunas manejadas perfectamente por otros de sus familiares. Empleaba a miles de personas, apoyaba causas sociales  y trajo innovación a los distintos medios de comunicación que presidía. Gracias a ello, mi transición a la forma de trabajo en la televisión de Estados Unidos fue mucho más fácil.

Pero luego de que fue apresado, nadie hablaba del banquero. Apenas algunas escasas personas preguntamos sobre él y nos preocupamos por él. Ya casi nadie lo menciona de forma favorable. Si no, que le ponen adjetivos negativos que no van con la realidad.

Lo mismo pasó con aquella foto de Michael Phelps, y el anuncio del uso de esteroides por parte de Alex Rodríguez. Muchos han hecho leña del árbol caído. Los llaman estúpidos, tramposos y le hacen eco a esos medios de comunicación que actúan muchas veces de una forma muy poco profesional.

¿Es eso lo que le queremos enseñar a los niños y jóvenes que vienen creciendo? ¿Que pisoteen a los que cometen errores? Al contrario, le deberíamos enseñar a perdonar, a que en la vida se cometen errores, que hay que apoyar a los caídos y no pisotearlos porque el mundo da muchas vueltas y un día estás arriba y el otro abajo. Obviamente, eso viene acompañado de un límite.

Muchas personas hablan mal de aquellos que cometen ciertos errores. Como si los humanos fuéramos perfectos.  Y yo pregunto, ¿y la lealtad qué? ¿Y la lealtad qué caramba? ¿Y la lealtad qué?