A-Rod en rueda de prensaPor: Carlos Maxwell

Los medios de comunicación sirven para informar, para entretener  y para guiar a la comunidad. 

Mediante los mismos, los ciudadanos se enteran de lo que pasa en su comunidad y alrededor del mundo. Trabajar en los medios, nos da cierto poder a los que estamos en el oficio porque  somos un ente de opinión pública. “La prensa es el cuarto poder”, -escuchamos frecuentemente. Lo malo es, cuando abusamos de ese poder.

¿Cómo va a ser, que un periódico trate de maltratar a un deportista como Michael Phelps, al publicar una foto del mismo haciendo algo indebido? ¿Cómo es posible que “la periodista” Selena Roberts le haga una persecución a Alex Rodríguez hasta lograr que se publique únicamente su nombre, de los 104 peloteros que dieron positivo en un examen de esteroides efectuado hace alrededor 6 años? ¿Cómo algunos miembros de la prensa muestran su sexismo al hundir a mujeres que se dedican a la política? ¿Cómo es que otros “ponen” presidentes?

Los miembros de la prensa debemos de denunciar los abusos, los robos de ciertos políticos, dar a conocer las obras sociales importantes, dar nuestra opinión de una manera parcial, entre muchas otras cosas que tengan un sello profesional. Pero, ¿querernos hacer los héroes hundiendo a otros sin razón y con temas que no tienen nada que ver directamente con los ciudadanos? Eso no es justo. Eso no es profesional ni ético. Al contrario, es sucio.

Y me imagino que esa suciedad no le debe de gustar a todos aquellos que claman a viva voz por libertad de expresión. Libertad sí, pero con profesionalismo. Yo trabajo en los medios y no me gustaría que me censuraran. Pero creo que los que estamos en este oficio, debemos de tener un límite y no abusar de la dicha de ser personas con acceso a los medios, y que en su gran mayoría, estamos haciendo lo que más nos gusta.

Posdata. Me pareció tan cruel, ver a un periodista que admiro mucho, pedir que sacaran del aire el baile que estaban haciendo el Presidente Bill Clinton y su esposa Hillary el día de año nuevo en el downtown de Nueva York. El periodista habrá pensado: “Acuérdense que no es a ella que le estamos dando publicidad”. iBárbaro!