Por: Carlos Maxwell

No quiero pecar de ignorante, pero no sé la historia de las propinas. Lo que sí sé, es que en los restaurantes ya estoy dejando el 20 por ciento, en vez del 15 que se estipulaba anteriormente. Es cuestión de la economía y el tiempo. Y si me tratan muy bien, dejo hasta el 25%. En mi país República Dominicana, solo recomiendan el 10%. Creo que es muy poco, pero esa es “la ley”. Y bueno, cuando estoy de visita no me quejo por eso. Pero ojo, no soy tacaño, claro que les doy extra.

A parte de los restaurantes, aquí en Estados Unidos dejamos propina en los bares, al peluquero, al encargado del “valet parking”, y la lista no se detiene. Ahora, lo que me parece curioso es dejar propina en el baño. Así mismo es. En algunas discotecas y bares podemos encontrar personas que te pasan el papel para secarte las manos, te dan una menta para el aliento y a veces tienen hasta preservativos.

Esos, también tienen su “canastica” para que le demos su propina. Yo creo que es de vital importancia que los baños públicos se mantengan limpios. Pero creo que al “trabajador” que están poniendo en ciertos baños, está de más. A veces, lo ponen para que vigile y esté atento por su si se arman pleitos o para evitar que se utilicen drogas. Y está bien. Si quieren colocar a alguien en la puerta por seguridad está bien. Pero a veces, causa hasta molestia encontrarse con estos personajes en los baños públicos. A ellos también me los he encontrado en los aeropuertos, y últimamente hasta en el Dolphin Stadium.

Por ejemplo, yo pocas veces ando con dinero. Para mis gastos, casi siempre uso mi tarjeta de débito o alguna de crédito. Por eso para mí es una pesadilla encontrarme en los baños con esos servidores. Y me siento peor cuando me pasan la toallita o me echan el jabón en las manos. Ellos definitivamente están esperando lo suyo ($).

Pero últimamente me ha surgido una estrategia que me ha funcionado bastante bien. Lo que hago ahora, es ver si el baño completo, que muchas veces es el de minusválido está disponible. Si está vacío lo utilizo. Ahí mismo me lavo las manos y no le tengo que ver la cara a ese trabajador que en mi opinión está de más; y aparte de eso, espera una propina.