Carlos Beltrán y Omar MinayaPor: Carlos Maxwell

En esta época del año podemos seguir las diferentes negociaciones entre los equipos de grandes ligas y los jugadores agentes libres. Algunos ejecutivos tratan como “Dioses” a algunos deportistas con tal de convencerlos de que firmen con el equipo para el cual trabajan. Uno de los casos más notables, fue cuando Omar Minaya fue nombrado gerente general de los Mets en el 2004. Minaya, pudo llevarse a su equipo a los dos mejores agentes libres disponibles en el mercado: Pedro Martínez y Carlos Beltrán. El dominicano viajó a dominicana y a Puerto Rico para convencer a los dos peloteros. Bueno, y también abrió la cartera. Ese es uno de los casos en el que las grandes franquicias hacen lo que sea, con tal de obtener el mejor material, y claro, evitar que un contrario los contrate.

Después está el otro caso. Que es cuando un jugador desea una extensión con el equipo al cual pertenece. Aquí algunos ejecutivos se aprovechan de la situación y empiezan a sacarles los “trapitos al sol” a los deportistas con tal de ofrecerles menos dinero.

Ese fue el caso de un ex relevista de los Diamondbacks, que por respeto no mencionaré su nombre. Resulta que al pitcher le tocaba ir a un arbitraje salarial el año siguiente. Con tal de ofrecerle menos dinero, el equipo lo bajó a las ligas menores como para hacerle creer que él no valía mucho en el mercado. Y sé que lo hicieron a propósito, por una fuente muy cercana a la equipo.

También hay ejecutivos que se creen “la gran cosa”.  Recientemente, muchos se sorprendieron cuando el campocorto dominicano Rafael Furcal rechazó una oferta de cuatro años de los Atléticos de Oakland, cuando los demás conjuntos interesados solo le garantizaban tres años. “¿Pero qué le pasa a Furcal y a su agente?”, -pensé yo. Días después, y cuando ya había vuelto con los Dodgers, el mismo jugador admitió que la gerencia de Oakland le dijo “que esa era la oferta y que la tomara o la dejara”. Esas son cosas que desencantan a un jugador pues no han sido tratados con respeto.

De esos hay muchos casos. Por ejemplo en la NBA, el dueño de los Suns de Phoenix Robert Sarver usó la palabra que comienza con “F” en inglés, mientras negociaba  con el guard Joe Johnson. Al final, el basquetbolista dijo que no quería seguir tratando con esa gente y ahora está feliz y contento con Atlanta donde es el jugador estrella. El gerente general de los mismos Suns Steve Kerr, le dijo a Shawn Marion que él no era tan bueno que como él “se creía”. Eso no le cayó muy bien a Marion y pidió ser transferido. Dicha petición se le concedió con su pase a Miami.

De esos hay muchísimos casos. Por un lado está el equipo que desea tener a un jugador y lo buscan y lo respetan durante las negociaciones. Por otro están aquellos que solo ofrecen más para evitar que ese deportista pase a algún equipo que a “ellos no les convendría”. Y también están aquellos ejecutivos que cometen la estupidez de desmoralizar a un jugador con tal de ofrecerle menos dinero. Algunos de esos, se creen la última botellita de agua en el desierto.

Pero se equivocan. Hacia delante hay muchos más equipos y oportunidades para mostrar el talento.

PS. Tengo que aclarar que los agentes de los deportistas tampoco son santos y también hacen sus trucos con tal de conseguir al mejor postor. Pero creo que los que trabajan de forma profesional, son los que realmente, salen ganando.