Por: Carlos Maxwell

A una persona desconfiada en ciertas cosas, en República Dominicana le dicen que está “chivo”. Esa expresión me llegó a la cabeza inmediatamente llegué al aeropuerto de Pekín el domingo 3 de agosto.

Miembros de la seguridad nos tomaban fotos y nos grababan con una cámara de video. El ambiente del aeropuerto se sentía medio hostil. Guardias de seguridad vigilaban los pasillos como desconfiados. Uno se sentía que lo observaban. Y así fue en el resto del trayecto. A los periodistas nos tomaban fotos en los eventos deportivos, niñas se nos acercaban y nos hacían preguntas y hasta nos pedían tomarnos una foto en los lugares turísticos. Ciertas páginas de internet no entraban, y en el hotel nos tenían vigilados. Muy vigilados. Un día un compañero de NBC, llevó su ropa a lavar. Creyó que la bolsa de la ropa sucia la había dejado en el comedor del hotel. El compañero fue a la recepción a preguntar si la habían encontrado. Le dijeron que buscarían. Horas después, como cinco miembros de la seguridad se le acercaron y le comentaron que su bolsa no se le había quedado en el comedor. Que él salió del hotel con ella y no regresó con la misma. Mi compañero dudó. Pero ellos le comentaron que así había sido, que ellos estaban seguros. Horas más tarde mi amigo se dio cuenta de que la bolsa se le había quedado en la lavandería. O sea, los integrantes del hotel chequearon lo captado por las cámaras para saber que había pasado. Todo por una bolsa de ropa sucia.

En las afueras de las habitaciones del hotel, siempre habían dos muchachas que te pedían el elevador tan pronto salía uno de la habitación. “Tanta amabilidad me confunde”- pensé. Y días después me di cuenta que esas chicas escribían la hora que entrabas o salías de tu habitación y qué llevabas en la mano. Esto, añadiéndole las cámaras del pasillo.

En Pekín había mucha pero mucha seguridad. Aunque creo que a los periodistas nos tenían muy vigilados. Sabían todo sobre nosotros. Incluso, cada vez que me iba a conectar a internet desde el hotel, mi computadora me advertía que terceras personas iban a ver lo todo lo que yo hacía. Espero que a los “espías” les haya gustado lo que escribo.