Cuando Mike D’ Antoni y los Suns decidieron dividirse, el equipo del desierto le dio permiso al entrenador para que se entrevistara para las vacantes de los Bulls y los Knicks. Bueno, pues el dueño de los Bulls, Jerry Reinsdorf, lo visitó en su casa de Arizona para hablar de la posibilidad de llevárselo a Chicago. Pero el señor Reinsdorf, no hizo mucho esfuerzo en tratar de convencer a quien muchos consideraban el mejor entrenador disponible en el momento.

Primero Reinsdorf le mencionó a D’ Antoni que de contratarlo, el equipo tenía que “jugar defensa”. También le dijo,  que un trato  no se iba a concretar para ese fin de semana. Cuando ellos se reunieron ya la semana estaba por terminar.

Por otro lado, apareció el presidente de operaciones de los Knicks Donnie Walsh con una oferta tentadora debajo del brazo, y le ofreció a D’ Antoni la libertad de cómo manejar el equipo como considerara. Incluso, le dio una lista con los jugadores del equipo para que el coach decidiera quien se quedaba y quién no.

El sistema rápido de D’ Antoni se adaptaba muy bien a los Bulls. Juntos, pudieron haber formado una dinastía. Pero ya la gerencia de los Bulls es famosa por no saber cerrar los tratos. Nunca pudieron hacer un cambio razonable para conseguir a Kobe Bryant. Un cambio por Pau Gasol, tampoco se concretó. Después, anunciaron la contratación de Doug Collins como entrenador; y para colmo eso también se cayó. Al final se quedaron con Vinny Del Negro.

Por su parte D’ Antoni hizo lo correcto. Aceptó la oferta que más le convenía.

Aunque tendrá que esperar de una a dos temporadas para armar un equipo contendor, como quiera estará en paz. Pues podrá tomar las decisiones que desee. Y eso da mucha paz. Y la paz no se negocia.