A las 8:04 de la mañana me despertó el timbre de mi celular. Era el entrenador del gimnasio para verificar que iría a realizar mi rutina de ejercicios al mediodía. Me volví a dormir. A las 9:06 me vuelven a llamar. Era un deportista a quien yo tenía planeado entrevistar. No tomo la llamada y apago el celular. Más tarde escucho el mensaje que me deja. Y dice: -“Carlos te estuve llamando al canal y no me pude comunicar”. Es algo que no entiendo. Si me vio el día anterior a las 11:30 de la noche en la televisión, ¿cómo pretende que yo esté en el canal a las nueve de la mañana?

 

 Luego, como a las 9:30 otro ruido me despierta. Son los martillazos y las maquinarias con las que están arreglando las líneas de los aires del edificio. La verdad es que no hay respeto para los que tenemos un horario de trabajo distinto al de la mayoría. Hay personas que no entienden que existimos nosotros. Los que nos acostamos tarde y que no tenemos un horario de oficina. Estamos nosotros los que no nos podemos acostar y levantar temprano. Nosotros los que somos un cero a la izquierda si madrugamos. Quizás por eso yo no era tan buen estudiante en el colegio. ¿Quién sabe?

 

Mi horario de trabajo me encanta. Llego al canal como las tres de la tarde y me marcho a la casa alrededor de la medianoche. Cuando llego a casa como algo ligero, me tomo una batida de la dieta de Atkins y ya está. Luego leo en paz, a veces veo un poco de televisión y como a las tres de la mañana me duermo.

 

Hace poco, una telespectadora me comentó en un restaurante, que mi horario era muy fuerte. Y yo le contesté que no, pues he sido siempre muy nocturno y casi enemigo de las mañanas. Yo funciono más de noche. Me concentro en la lectura con más facilidad, las mejores ideas me surgen en la noche, en definitiva, puedo dar más.

 

Casi siempre me levanto como las 11:00 de la mañana. Por eso las doce de la noche, son mis seis de la tarde. Y mis nueve de la mañana, mis cuatro de la madrugada. Yo con ese horario soy feliz. Si algún día me dan una posición ejecutiva, le tendré que decir a los superiores que seré un ejecutivo diferente. No en la forma de vestir ni trabajar. Si no, en el horario.

 

Si tienes algún comentario me puedes escribir a: carlos.maxwell@telemundo.com