Las fiestas de bautizos, los cumpleaños, las bodas, los día del padre o de la madre, y los 14 de Febrero, conforman una red de emociones calculadas. ¿Por qué debemos mandarle flores a la pareja simplemente porque a alguien se le ocurrió inventar el día del amor y la amistad? ¿Por qué el día de nuestro cumpleaños tenemos que estar contentos e irnos de fiesta? Eso lo podemos hacer cualquier día sin tener que prepararlo. Puede surgir de la nada. Además, uno ni sabe donde poner las manos cuando un grupo de personas te están cantando “Cumpleaños felíz”.  

Sin embargo, cuando asistimos a un evento deportivo podemos disfrutar de momentos agradables e inesperados. Como por ejemplo ver un largo jonrón de Alex Rodríguez, disfrutar de un “uno contra uno” entre Kobe Bryant y Dwyane Wade, una gran labor monticular de Johan Santana, un gran match entre Roger Federer y Rafael Nadal o simplemente una gran pelea entre dos boxeadores novatos. En el deporte nada está escrito. No hay nada más emocionante que ver un séptimo juego de una serie mundial.

  Pero en las bodas la gente está en otra cosa. Que si “mira el vestido de aquella”, “que si la novia está bonita o fea”, “que si la pareja no hizo el baile de honor”, o que “si el novio no cumplió con el protocolo” al no hacer una serie de riduculeces que supuestamente debe de hacer. Siempre es la misma cosa.  En un juego de soccer usted puede disfrutar de un golaso inesperado o en un juego de baloncesto de un super donqueo de Shaquille O’Neal. En los deportes no hay guiones. Y como dije anteriormente no hay nada escrito. En los eventos deportivos hay emociones sinceras. Y por ende no son calculadas.  

Si tienes algún comentario me puedes escribir a: carlos.maxwell@telemundo.com