Cuando Joe Torre fue a negociar su extensión con los Yankees, dice que se encontró con un grupo de hombres que “no eran de béisbol”. El se refería obviamente al presidente del equipo Randy Levine, y quizás a George Steinbrenner y a sus hijos. En pocas palabras, se encontró con ejecutivos negociantes a los que no les interesaba lo que pasaba en el terreno. Así lo interpretamos.

En esa reunión también estaba el gerente general Brian Cashman, quien deseaba que Torre continuara al mando del equipo. Si a Cashman lo hubiesen dejado tomar su decisión, entonces Joe Torre hubiese seguido al frente de los Yankees. Pero, todos los demás “hombres que no eran de béisbol”, como dijo Torre, le hicieron una oferta por debajo de lo ganado el año anterior. A eso Torre le dijo no. Ahora el ex Yankee comanda a los Dodgers.

Cuando Alex Rodríguez quiso hablar una vez más con los Yankees, no lo hizo mediante su agente Scott Boras. Rodríguez llamó al inversionista Warren Buffet y le pidió a este que se comunicara con ejecutivos de la firma Goldman Sachs para que intermediaran entre él y los Yankees. Si A-Rod no hubiese tenido a ese agente, quizás no tendría la necesidad de utilizar a terceros para volverse acercar al equipo. Lo hubiese hecho por sí mismo. Como Goldman Sachs maneja el dinero de Rodríguez y también tienen cuentas de los Yankees, entonces el acercamiento se dio y al final el jugador se quedó en el Bronx.

Pero tenemos que recordar que antes de esto, el gerente Cashman había dicho que el equipo no buscaría a Rodríguez en caso de que este se saliera de sus últimos tres años del contrato de 252 millones por 10 años. Al final Rodríguez se salió y también regresó.
O sea, pasaron las dos cosas.

Para muchos Brian Cashaman quedó mal, porque en conclusión se hizo lo que quisieron los hijos de George Steinbrenner que ahora manejan el equipo. O sea, en estas transacciones vemos que el agente de Rodríguez, el gerente general Cashman y el presidente del equipo estuvieron de más. Si hubiese una comunicación directa entre Rodríguez y Hank Steinbrenner no tendríamos que ver esta parsimonia.

Esto me hace recordar lo que dijo un ejecutivo de una importante empresa estadounidense: “Donde todos son responsables, nadie es responsable”.
A veces hay muchos capitanes y muy pocos soldados.

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