Al empezar a trabajar en los medios de comunicación en Estados Unidos hace casi tres años, me sorprendió ver la poca seguridad que existen en los complejos deportivos. Por ejemplo en el estadio de los Soles en Phoenix la prensa entra por una puerta trasera donde solo hay un guardia de seguridad. Llegas con tu acreditación, la cual en ocasiones no tiene la foto del periodista si es por un día, y entras a la arena como si nada. O sea, si a un colega se le cae al piso su pase de un día, la persona que lo recoja puede entrar a donde está la acción sin ser revisado por nadie. Y un simple, hola con una sonrisa resuelve la situación.

Cuando iba al estadio de béisbol también en Arizona, sucedía exactamente lo mismo. Llegas con tu camarógrafo, el cual casi siempre anda con una mochila para cargar micrófonos, baterías y demás, y solo le abren una parte del bulto y ya está. Pasas como perro por tu casa. Me causaba risa en mis primeros días en Phoenix, de cómo los de seguridad nunca en su vida me habían visto y yo con mi pase de un día llegaba hasta donde estaban los jugadores sin ser revisado en ninguna ocasión. Cualquiera pudiera entrar ahí con un cuchillo o arma de fuego sin que nadie se entere.

Para conseguir las credenciales de prensa obviamente se necesita una comunicación por escrito, vía correo electrónico, por parte del medio en el cual trabajas. Eso por supuesto ayuda a saber quienes son los reales periodistas. Pero el miedo está, en que a los nuevos miembros de la prensa no le piden una identificación para determinar su identidad.

Con el tiempo los encargados de seguridad de los estadios me conocieron y hasta me saludan y hablaban conmigo. Pero creo que debieron ser más estrictos cuando este servidor aún era nuevo. Tampoco digo que a los colegas de la prensa que van hacer su trabajo se les viva revisando constantemente. Pero lo que sí digo es que deben ser un poco más estrictos a la hora de dejar pasar caras nuevas o desconocidas. Cuando recién me mudé a Miami, visité el Dolphin Staduim para presenciar un partido de los Marlins. En Telemundo me mandaron a pedir la credencial que yo debía recoger en el departamento de prensa del equipo. Yo llegué al estadio, mostré mi carné del canal y, como si nada me estacioné en el parqueo de prensa sin que nadie me revisara mi identidad para ver si era cierto que ese carné me correspondía. Cualquiera pudiera entrar al estadio con una bomba en el baúl porque eso tampoco nadie lo revisa.

Y ni hablar de los entrenamientos de pretemporada de las grandes ligas. Ahí si es verdad que no hay nada de seguridad. La gente entra a las prácticas como si nada y están bastante cerca de los peloteros. Incluso, se ven los carros pasando justo detrás de los terrenos donde se realizan las prácticas. Ojalá que las autoridades y las ligas profesionales pongan carta en el asunto, y no esperen a que pase una tragedia parecida a la de Virginia Tech. Ojo con eso.