Por CARLOS MAXWELL
El pasado sábado 18 de agosto después del noticiero acudí al Dolphin Stadium para ver parte del partido entre los Gigantes y los Marlins.
Y confieso, que por primera vez me dio trabajo encontrar un parqueo en este estadio para un juego de los Marlins. Cada vez que voy, siempre encuentro donde estacionarme. Es como si yo fuera dueño de algún parqueo VIP.

Pero esta vez fue distinto. Todo porque estaba jugando Barry Bonds.
Ese mismo. El jugador más odiado en las Grandes Ligas. El rey de los jonrones que los fanáticos abuchean cada vez que se para a batear.
Me sorprendí cuando entrando al estadio, encontré a miles de aficionados que me pasaban por enfrente. De inmediato le comenté a Armando Alvarez, uno de los productores de deportes que andaba conmigo, que era sorprendente cómo la gente abucheaba a Bonds pero como quiera iban a verlo jugar.
Hace poco el mismo Bonds había dicho después de un partido en Wrigley Field de Chicago que los fanáticos estaban aburridos con el juego hasta que él se paró a batear y conectó un jonrón.
Y creo que Bonds tenía razón. Por ejemplo, en el Dolphin Stadium se registró una asistencia de 42,817 fanáticos. Esta cifra representa la mayor cantidad desde el día inaugural del 2005, o sea, en más de dos años y medio.
Cada vez que Bonds se paraba a batear unos lo abucheaban y otros le aplaudían. Los que gritaban a su favor se escuchaban más. En el quinto inning Bonds conectó su cuadrangular 760 de por vida, el cual terminó dándole la victoria a los Gigantes.
Por mala suerte, justamente cuando iba saliendo del estadio con Armandito, fue que escuchamos los gritos del público que celebraban ese vuelacerca. Sólo pudimos ver los dos primeros turnos de Bonds, en los que se ponchó.
Por lo menos nos dimos cuenta de que Miami lo trató bien con los aplausos mientras el toletero corría las bases después del bambinazo. Y hasta alcanzamos a ver una pancarta que decía: “Bonds. Una leyenda está en nuestra casa”. Así mismo es. Una leyenda estuvo en el Dolphin Stadium, y atrajo a más de 40,000 fanáticos.